¿Le dicen sus familiares y amigos que es usted un mentiroso?
¿Se va dando cuenta que cada vez miente usted más?
¿Quiere dejar de mentir antes de que sea demasiado tarde?

En esta entrada, que complementa a la anterior acerca de la necesidad de huir de los mentirosos, vamos a hablar de la mentira propia, la que uno mismo emite.

En la naturaleza humana está profundamente incorporada la preferencia de la verdad sobre la mentira. A nadie le gusta que le mientan. Deseamos que los demás nos digan la verdad. Y por una empatía y reciprocidad fundamentales, a nadie le debería gustar mentir.

A nadie le gusta que le mientan. Por eso mismo nadie debería mentir Clic para tuitear

¿Es cierto esto último? ¿Odia usted la mentira? Si es así, ¿por qué cada vez le dicen más personas de su entorno que es usted un mentiroso?

Si está usted siendo pasto de la mentira como sujeto activo, no como sujeto pasivo, está usted arriesgando su bienestar psicológico, emocional y social. Para evitar seguir en esa cuesta abajo de la falsedad acompáñeme unos minutos…

¿Qué es la mentira

Como hemos visto en la entrada sobre los mentirosos, aceptamos la definición clásica de qué es mentir:

Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa, con la intención de engañar

La persona que miente suele hacerlo, al principio al menos, para obtener algún tipo de ganancia, algún tipo de beneficio. Porque si no se gana nada ¿para qué mentir?

Muchos de ustedes estarán pensando: “pues yo conozco mentirosos que no ganan nada mintiendo. Y mienten como bellacos”. Cierto. Por eso he dicho lo de “al principio”. Es un hecho que el mentiroso evoluciona con el tiempo, como veremos.

Porque mentir tiene consecuencias. Déjeme que se las cuente…

Las consecuencias de ser un mentiroso

La persona que miente no queda impune. Puede que no le cojan en la primera mentira, pero le acabarán pillando, seguro. Y créame, desde la primera mentira hasta las que indefectiblemente vendrán detrás, el acto de mentir tendrá sus consecuencias.

Vamos a ver las consecuencias para el propio mentiroso…

Consecuencias personales

Cuando una persona dice sus primeras mentiras lo hace a contrapelo, con tensión emocional, incluso con miedo. Es un terreno incómodo y por eso habrá intranquilidad en las primeras veces que se miente.

Pero esta incomodidad no dura mucho.

Mentira tras mentira, el mentiroso se va sintiendo cada vez más cómodo. Y con la comodidad y la sensación de dominio y de seguridad en la mentira viene el aumento de frecuencia. Cada vez habrá más y más mentiras.

El mentiroso mejora en la mentira como el vino con los años: va perdiendo el miedo y ganando en seguridad Clic para tuitear

Este aumento de las mentiras tiene una seria consecuencia personal: la persona que se acostumbra a mentir llegará a confundir la realidad. A autoengañarse. Entre otras cosas, porque si no lo hace, la vida inmerso en la mentira le romperá por dentro.

Empezar a creerse las propias mentiras es inevitable con el tiempo. Y lo mismo que las mentiras engañan a quienes las oyen, al que las emite le empiezan a separar de la realidad. ¡Las empieza a asumir como verdades!

El cerebro sabe al principio lo que es verdad. Pero a base de repetir la mentira el propio cerebro eliminará la realidad “real” y la irá sustituyendo por la realidad “inventada”, la mentira, hasta un punto en que no se acordará de la realidad original y pasará a vivir en un delirio continuo.

Este despegue de la realidad será advertido por sus contactos, con las consecuencias sociales que le voy a contar…

Consecuencias sociales

Si no hacemos nada más que mentir, las personas que entran en contacto con nosotros nos catalogarán como mentirosos. Y a base de sentirse engañadas y manipuladas una y otra vez por nuestras mentiras, empezarán a huir de nosotros.

Porque el refrán de “a un mentiroso se le coge antes que a un cojo” es muy cierto. Es imposible recordar todas las mentiras y sus coartadas.

En parte porque el propio cerebro, como ya hemos visto, asume el cambio de realidad con el tiempo, y en parte porque decimos tantas mentiras que no podemos tenerlas todas presentes en todo momento. En alguna frase descuidada se nos escapará la verdad, y con ello seremos descubiertos como mentirosos.

Nuestro aislamiento social será progresivamente más grande. Y si nos queda algún amigo o alguien que quiere estar con nosotros, probablemente sea porque es tan mentiroso como nosotros. ¡Vaya compañía más edificante!

El mentiroso se queda solo, o se queda rodeado de mentirosos como él Clic para tuitear

Para cualquier persona mínimamente inteligente (no me refiero a “decente”, que también) debería estar claro ya que hay que huir de la mentira como de la peste.

Pero ¿cómo se puede dejar de mentir, cuando se es un auténtico experto en el engaño? Es de lo que vamos a hablar ahora…

¿Cómo dejar de mentir

Lo primero y fundamental para dejar de mentir es evitar despegar de la realidad. Ha de proteger usted su propia realidad, sin deformarla con la mentira.

De motu propio tendrá que controlar lo que dice, para que sea cierto.

¿Quiere esto decir que se va a convertir usted en un ser locuaz e indiscreto al que cualquier persona le va a sacar sus secretos más íntimos? ¡En absoluto! No se trata de decirlo todo.

Hay muchas cosas que no se pueden decir. Cae en el campo de la prudencia ser reservados y no desvelar cosas que no deben conocer otras personas. Y eso se puede hacer fácilmente sin mentir.

No mentir no implica ser indiscreto ni locuaz. Se puede no responder o decir sólo lo que se puede decir Clic para tuitear

Con no contestar a las preguntas indiscretas o directamente cotillas, es suficiente. Si la persona que pregunta se pone impertinente puede usted cambiar de conversación o a bocajarro decirle que no es asunto suyo.

Se puede usar el subterfugio de la restricción mental: decir la parte de verdad que podemos decir, sin añadirle ninguna mentira.

Por ejemplo, no será usted tan idiota como para decirle el número de su cuenta bancaria al primero que pasa por la calle y se la pregunta. Eso es fácil de entender.

Pero si alguien le pregunta algo que a esa persona le afecta directamente y que usted no puede decir porque ha de guardar reserva sobre esa información, cambie de tema o diga directamente que no puede revelar esa información.

Cualquier cosa es mejor que empezar a soltar mentiras cada vez que abrimos la boca. Porque la mentira es como una infección: cuanto más se frecuenta, más afecta a toda su existencia. ¡Líbrese de ella cuanto antes!

Categorías: Coaching

Doctor Daniel González

Médico - Coach - Blogger - YouTuber - Divulgador - Escritor Soy un oncólogo que, como faceta adicional a mis perfiles de médico consultor y de coach, me he empeñado en divulgar contenidos de salud de una forma entendible, útil y práctica para que por medio del conocimiento actualizado y riguroso todos seamos capaces de convertirnos en los mejores cuidadores de nuestra propia salud.

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