¡Saludos cordiales!

Hoy vamos a hablar de algo que, por desgracia -al menos en mi opinión-, se está extendiendo en nuestra sociedad occidental del siglo XXI como la peste: el victimismo.

Hablé de este tema el 19 de Noviembre de 2014 (hace casi 5 años, ¡ya llovió!), en mi programa de TV de entonces, dando uno de esos consejos finales que a veces tenía que meter con calzador porque se me iba el tiempo. Éste también tuve que meterlo de perfil, como los egipcios….

Las ideas básicas de las que me ocupé entonces fueron, si mal no recuerdo, estas 4:

  1. La verdadera víctima es la que no puede hacer nada para salir de su condición. No tiene opciones.
  2. Si puede hacer algo, no es Vd. una víctima.
  3. Si puede hacer algo y no lo hace, es Vd. un vago o un cobarde, pero no una víctima.
  4. Dejar de echar las culpas a los demás le permite ver las cosas realmente como son, y corregir todo aquello que está en su mano.

Voy a desarrollar estas reflexiones un poco más, ya que en esta entrada del blog sí que -gracias a su indulgencia al leerme- tengo algo más de tiempo…

Concepto de “víctima”

Hoy se usa el término de “víctima” en múltiples situaciones y contextos. Probablemente algo tenga que ver el hecho de que ser considerado una “víctima” se está convirtiendo progresivamente en fuente de beneficios y derechos que, de otro modo, no se disfrutarían. Esto es muy peligroso.

Pero dejemos por ahora la opinión, y vayamos al concepto objetivo.

¿Qué dice el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española? Se lo transcribo a continuación (consulto para ello su 21ª Edición, que es la que tengo encima de la mesa):

Víctima:
– (Del lat. victima) f. Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio.
– 2. fig. Persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra.
– 3. fig. Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita.

Para esta entrada del blog nos resulta más útil la tercera acepción, la de “persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita”. Pero este afán práctico no nos hará quedarnos en su literalidad, sino que vamos a ir un poco más allá.

Porque de acuerdo a esta tercera acepción todos podemos ser “víctimas” en algún momento. Hasta ahí, de acuerdo. Pero no se contempla en la definición de la RAE lo que podemos hacer al respecto, si es que podemos hacer algo. Yo quiero hablar aquí precisamente de eso.

El concepto de victimismo que traigo hoy a reflexión es el de aquellas personas que sufren un mal o un daño y permiten que se perpetúe o que vuelva a suceder o a aparecer debido a su inacción. Son personas que se paralizan, estancándose en la injusticia o el daño recibidos, en vez de hacer algo para paliar sus efectos y para evitar que vuelva a suceder. A ese victimismo me refiero, porque…

Si puede usted hacer algo, ¡ya no es una “víctima”!

Podrá usted sufrir el mal o el “daño por culpa ajena o por causa fortuita”, pero en su poder está hacer algo al respecto.

¿Siempre? Siempre, no. A veces será verdaderamente imposible hacer algo al respecto.

Por ejemplo, cuando es usted víctima de un desastre natural (por ejemplo, de un terremoto). ¿Qué puede hacer ante la magnitud de ese daño? La verdad es que muy poco. Si tiene usted suerte, se librará y, si no la tiene, será usted parte de las víctimas de ese movimiento de la corteza terrestre.

Pero lo normal no es que el daño sea de tamaña magnitud. Ante un “daño por culpa ajena o por causa fortuita” normalmente casi siempre podrá usted hacer algo.

Lo primero que puede hacer es decidir cómo le afecta ese daño. Eso depende de usted y de nadie más.

Porque el daño en sí es objetivo (una mala crítica, un insulto, un golpe, un desengaño…), pero la percepción que usted tenga de ese daño ya entra dentro de su propia psique, de su propia subjetividad.

Le voy a poner un ejemplo para que me entienda mejor: a usted no le está gustando nada esta entrada del blog y, ni corto ni perezoso, se dispone a escribir esto en su comentario de la parte inferior:

“Este Doctor Daniel González es un charlatán. No sabe escribir. Su sintaxis es deplorable. Su pobreza expresiva es solo paralela a su ignorancia, y exuda soberbia y afán de sentirse superior en todas las palabras de su entrada”

Ups! Eso duele, ¿no cree?… Pues a mí… ¡nada en absoluto!

¿Por qué digo que no me duele? ¡Porque yo no lo permito!

Por supuesto que leería con atención su comentario. Por supuesto que, si hubiera en semejante desahogo literario algo de verdad, sería de agradecer que usted la hubiera compartido conmigo y yo tomaría nota de ello.

Pero no le quepa ninguna duda de que yo haría oídos sordos a todas esas palabras necias que sólo habrían nacido de una persona amargada con intención de hacer daño a los demás (en este caso, a mí).

Ser “víctima” es una decisión personal. Porque siempre que usted pueda hacer algo para paliar ese “daño por culpa ajena o por causa fortuita” debe hacerlo para dejar de ser una “víctima”. ¿O no?

A veces no…

Si puede usted hacer algo y no lo hace, será usted un vago o un cobarde, pero no una “víctima”

A veces tiene usted claro el daño. Y sabe lo que puede hacer para no ser una “víctima”. Pero la vagancia le detiene. O la cobardía. O ambas, que suelen ir de la mano.

Para seguir con el ejemplo que le acabo de poner: ante su potencial comentario desaprobando mi estilo literario yo podría optar por no hacer nada, o por no replicar por miedo a una crítica posterior más acerada. Esa parálisis sin duda me convertiría en “víctima”. De actuar así, ¡yo me habría ganado a pulso esa etiqueta de “víctima”!

La vagancia no puede hacer que usted se detenga a la hora de tratar de ajustar la percepción del daño recibido a su realidad. No defiendo aquí caer en el delirio y negar la realidad, creando una ficción paralela en la que viva usted feliz y a su aire. Para nada.

Lo que defiendo es que se ponga usted en acción. Que decida consciente y responsablemente cómo va a afectarle ese daño.

Digo “responsablemente” porque es usted quien tiene que tomar cartas en el asunto, sin esperar a que lo hagan los demás. Esto es algo que le atañe a usted, aunque tenga la tentación de culpabilizar a otros…

La importancia de dejar de echar las culpas a los demás

Cosas malas le han pasado, le están pasando y le pasarán en el futuro. Esto, amén de una realidad universal, es una completa obviedad.

Puede usted optar por enrocarse en echar las culpas a los demás, lo que le convertirá en un ser pasivo y en una víctima total.

O puede usted optar por dejar de perder tiempo adjudicando culpabilidades -más allá de descubrir la causa de las cosas para evitar que se repitan- y se puede concentrar en modular su propia percepción del daño para no condenarse a ser una víctima pasiva.

Siempre puede usted hacer algo. Pues no tarde… ¡y hágalo! Es por su propio bien.

Bueno. Descansemos de tanta teoría y vamos a hablar de algo más próximo en el tiempo. Viajemos desde las reflexiones que comenzaron en 2014 hasta nuevas aportaciones que han tenido lugar este 2019

Una pregunta en redes sociales

Este año 2019 me ha dado por preguntar en mis redes sociales acerca del tema del victimismo, poniendo una frase para que aquellos que la vieran se animasen a completarla. Esta fue la frase:

La verdad es que da gusto la participación de la gente. Poner las neuronas a funcionar es una de las actividades que más recompensas proporciona, porque nos hace pensar en cosas que no teníamos presentes. Además, al hacerlo a la vez que también lo hace más gente, nos demuestra que no estamos solos, que no somos islas perdidas en el océano.

Estos son algunos de los comentarios que suscitó mi frase incompleta…

Comentarios de mi perfil de Facebook

A mi frase provocadora de “No hay que caer en el victimismo porque…” algunos de los comentarios hechos en mi perfil de Facebook fueron:

– …porque no ayuda a salir del problema” (AGG)
– …porque hay que colaborar” (FGP)
– …porque hay que resistir y buscar soluciones” (EL)
– …porque nos meteremos en un laberinto, y no somos a salir” (RGR)
– …porque quedándote no sales del problema” (AFL)
– …porque cansa y agrava el problema” (PGL)
– …porque evitamos hacernos cargo de nosotros mismos y seguir adelante” (CSB)
– …porque acabas siendo víctima” (TAV)
– …porque deprime” (PGS)
– …porque yo no quiero darle pena a nadie” (LPF)
– …porque nos retrasa” (SB)
– …porque resta y no suma” (VAAG)
– …porque vale más que te odien a dar lástima” (EMQS)
– …porque tú serás la primera víctima” (MLDF)
– …porque siempre digo que es mejor que te tengan envidia a que te tengan lástima” (ZPM)
– …porque acabas llenando de negatividad a todos los que te rodean” (AG)
– …porque nunca evolucionarás hacia una madurez mental tan necesaria hoy día” (SC)
– …porque te hace más débil” (MGF)

Como se puede ver, muy atinados los comentarios. Una aclaración: pongo las siglas de los nombres de las personas que se animaron a comentar para salvaguardar su intimidad, ya que no les he preguntado si querían o no salir en esta entrada.

¡Da gusto que la gente se anime a participar en estos contenidos de Coaching para Mejorar! Porque si uno mismo no se esfuerza por ser mejor ¿quién lo va a hacer por él?

Comentarios de mi página de Facebook

Algunas de las aportaciones de mi página de Facebook a mi frase provocadora de “No hay que caer en el victimismo porque…” fueron:

– …porque las personas de alrededor se alejan y esa persona nunca será feliz” (AM)
– …porque es bastante patético” (PG)
– …porque todos tenemos problemas pero no agobiamos al prójimo” (MGO)
– …porque no es buen compañero en la vida, no te deja progresar personalmente y aburres al prójimo” (VF)
– …porque es contagioso” (MFJ)
– …porque no es saludable para nadie” (SS)
– …porque se pierde credibilidad entre los allegados, lo que obstaculiza distinguir entre la queja como reclamo de atención y la queja con fundamento” (MLM)
– …porque te hundes más” (TGR)

En la página hubo menos movimiento, pero también se pueden sacar de estas aportaciones unas ideas interesantes.

Reflexiones a raíz de los comentarios en redes sociales

Dice muy bien EL en mi perfil de Facebook que “No hay que caer en el victimismo porque hay que resistir y buscar soluciones”. Es el enfoque “guerrero” que denota amor propio y ganas de pelear. ¡Bravo! ¡Así se hace!

También está el enfoque altruista, centrado en los demás, como el de AG, también en mi perfil de Facebook, que dice que “No hay que caer en el victimismo porque acabas llenando de negatividad a todos los que te rodean”. ¡Muy cierto! Las malas vibraciones del victimismo son muy contagiosas y aquellos que tenemos cerca, o huyen despavoridos, o, si se quedan junto a nosotros, acaban siendo a su vez víctimas a las que drenamos su energía vital. Coincide con MFJ en mi página de facebook que dice que el victimismo “es contagioso”.

Un buen punto de vista es el factor deprimente del victimismo para aquella persona que lo practica o padece. Lo reflexionan PGS en mi perfil (“…porque deprime”) y TGR en mi página (“…porque te hundes más”). Es cierto. Excepto en los casos del victimismo “profesional”, aquel que se practica para conseguir beneficios. Ese no deprime en absoluto, porque se ha convertido en un modus vivendi.

Otra apreciación adecuada es la de que no hacer nada no arregla el problema. El enfoque pasivo. Se refieren a él en el perfil tanto AGG (“…porque no ayuda a salir del problema”) como AFL (“…porque quedándote no sales del problema”).

Como ve, estimado lector del blog, el hecho de animarse a comentar, ya sea en redes sociales o aquí en la propia entrada blog, es fundamental. Enriquece el contenido y evita que la entrada sea un monólogo mío, convirtiéndolo en un diálogo real y eficaz del que todos salimos enriquecidos.

Vamos terminando…

Conclusión…

Ya ve, amable lector que ha llegado hasta aquí, que el tema del victimismo da para auténticos tratados de reflexión y debate. Por desgracia esta conducta está aumentando en este siglo XXI lleno de desafíos. Mi opinión personal es que este aumento no es bueno.

Pero aquí no solo importa mi opinión. Ya ve que muchas otras personas se han apuntado en mis redes sociales a opinar. Pero hay muchas otras personas que no están en esas redes sociales y cuyos comentarios también merecerían ser escuchados (más bien, leídos).

Por eso traigo estas reflexiones sobre el victimismo aquí, a la entrada del blog, donde espero que adquieran un nuevo vigor y tengan una segunda vida, gracias a los comentarios de todos aquellos que aún no hayan aportado su grano de arena al debate.

Así que ¡anímese y comente, si aún no lo ha hecho! Es lo que le da interés a esto….

…y una cosa más

Ya se acabó la entrada de hoy. A partir de aquí sólo han de seguir leyendo aquellos que estén interesados en mejorar su vida, que quieran hacerlo ya, y que quieran hacerlo conmigo, llevando a cabo juntos mi Coaching para Mejorar.

En esta página de esta misma web tiene usted información general acerca de:

  • para quién es mi Coaching para Mejorar,
  • qué beneficios le proporcionará,
  • y qué diferencias tiene hacerlo conmigo respecto a llevarlo a cabo con otros.

Léala con atención. Si lo hace, descubrirá si lo que en ella comento se aplica a su caso, o si el Coaching para Mejorar es algo en lo que usted no había pensado. Igual se da cuenta de que, sin saberlo, lo llevaba usted necesitando mucho tiempo. El problema es que no sabía dónde hacerlo. Ahora ya lo sabe…

Categorías: Coaching

Doctor Daniel González

Médico - Coach - Blogger - YouTuber - Divulgador - Escritor Soy un oncólogo que, como faceta adicional a mis perfiles de médico consultor y de coach, me he empeñado en divulgar contenidos de salud de una forma entendible, útil y práctica para que por medio del conocimiento actualizado y riguroso todos seamos capaces de convertirnos en los mejores cuidadores de nuestra propia salud.

2 commentarios

Cristina · septiembre 29, 2019 a las 9:13 pm

Que entrada más buena!!! Muchas felicidades 👏🏻👏🏻

    Doctor Daniel González · septiembre 29, 2019 a las 10:04 pm

    Me alegro de que le haya gustado, Cristina.
    Gracias por pasarse por el Blog y animarse a comentar.

¡Anímese a participar comentando lo que desee!