Hace unos días estaba yo juguetón y pensativo y, dada la buena participación que mis seguidores en Facebook -tanto en mi perfil personal como en mi página- y también en Instagram suelen dispensar a mis aportes, me dio por iniciar un experimento en dichas redes sociales.

¿De qué se trataba? De investigar el efecto en los mecanismos mentales del día a día de la información sesgada y descontextualizada relacionada con un tema más emocional que racional.

Le cuento el desarrollo del experimento por partes…

El experimento en su primera parte

En la primera parte del experimento mostré una viñeta para que aquellos que quisieran se animasen a completar la réplica que creyeran que debería de dar la chica al comentario del chico.

Esta fue la viñeta:

El contenido en sí no era lo importante. De hecho, estaba completamente sesgado.

Por supuesto, eso no lo dije directamente, pero que sí que lo avisé de forma velada. Porque el texto con el que acompañé esta imagen, tanto en Facebook como en Instagram, fue este:

“Os propongo un experimento: completad lo que creéis que replicará la chica (costilla) al comentario del chico (costillo). Mañana os doy la clave del experimento. ¡Sin cortaros un pelo, escribid lo que queráis!”

Aquí la clave estaba en el proceso de respuesta por parte de los que vieran la viñeta.

Se trataba de sacar a la luz su mecanismo mental / emocional que surgiría con inmediatez para articular la réplica que pensaban que la chica tenía que dar al comentario del chico.

Por cierto, el comentario del chico daba la pista de que estaba incompleto, pues venía precedido de puntos suspensivos. Era una frase suelta, huérfana de contexto.

Lo esperable es que la mayoría de las respuestas estuvieran teñidas de una mayor o menor carga emocional, de acuerdo con el ambiente actual de finales de la segunda década del siglo XXI.

El hecho de anunciar que era un experimento contribuyó a paliar un poco el «boteprontismo» de las respuestas. Los que se animaron a completar la viñeta lo hicieron habiendo reflexionado sobre ello.

Y el hecho de que las personas que comentan ya son habituales en su participación en mis peticiones de colaboración también ayudó a que muchas respuestas fueran brillantes.

En mi perfil personal y en mi página de Facebook tiene usted todas las respuestas, si tiene interés en consultarlas. Le traigo aquí algunas especialmente interesantes…

Comentarios en mi perfil de Facebook

En mi perfil de Facebook el enfoque más frecuente de los comentarios a la frase del chico de “…vete a fregar los cacharros” fue el de enfado, con frases como:

– “No eres nadie para mandarme” (TB)
– “Friégalos tú si quieres comer, so vago” (AMF)
– “Friégalos tú, que tienes dos manos como yo” (SFF)
– “No seas machista, tú también tienes manos” (MGF)
– “Vete tú a fregarlos, yo me voy de paseo porque el tiempo de las chachas se acabó” (MLF)
– “Para mí es un desprecio ese comentario” (MF)
– “A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, así que, si los quieres limpios, los friegas tú” (MJFP)

El enfado a veces llevó a comentarios relativos a la parte del chico situada donde la espalda pierde su casto nombre:

– “Y tú a tomar pol culo” (CML)
– “Si y tú a tomar pol culo” (APG)

La madre del chico también salió a colación en las respuestas, y no para felicitarla por su hijo, precisamente:

– “A fregar los platos vas tú con tu santa madre” (AG)
– “Machista. Tu madre que te aprendió de valores. Te denuncio” (DFV)
– “¡Que los friegue tu madre!” (FFN)

Muchas respuestas buscaron la negociación y el intercambio de labores domésticas, sin saber que los antecedentes de la viñeta que todavía yo no les había desvelado iban por ahí. Ejemplos de esto fueron:

– “Mira yo estoy planchando y tú recoges la cocina para terminar primero” (MRC)
– “Mientras yo friego, tú vas limpiando los baños y no te olvides echar el pato” (SC)
– “Y tú secas y recoges” (VAAG)
– “Y tú vete a poner la lavadora y saca al perro, y lleva a los niños al parque” (L)
– “Uno friega y otro los recoge” (CPG)
– “Yo friego, pasa la aspiradora” (CSR)
– “De acuerdo, mientras tú pasa la aspiradora y pela patatas, ah ¡y lava la lechuga!” (MLDF)

Algunos comentarios hilaron más finos y pusieron el foco en la necesidad de tener más datos antes de opinar. Por ejemplo:

– “Dependiendo de las formas…” (MCS)
– “La verdad es que sin saber los antecedentes es bastante difícil” (ATM)
– “Sin saber en qué contexto estaría la conversación…” (NS)

Hubo, no obstante, respuestas conciliadoras que a veces llegaron a la fina ironía -siendo difícil detectar ironía en el lenguaje escrito, aunque esté trufado de emoticonos-:

– “Venga cielo, ayúdame y así acabamos antes” (AAF)
– “¡Si ya los fregaste tú! Como siempre” (AAG)

Como se puede ver, las respuestas asumieron que el chico estaba haciendo de menos a la chica y que debajo de su comentario latía el machismo. Un término del que se habla constantemente en los medios de comunicación, con el efecto de impregnación en el subconsciente colectivo, y que es un enorme condicionante de la situación emocional de la audiencia.

Esto fue en mi perfil personal. Veamos cómo fueron las respuestas en la página de Facebook…

Comentarios en mi página de Facebook

En mi página de Facebook, donde suele haber menos participación que en el perfil, las respuestas a la frase del chico de “…vete a fregar los cacharros” tampoco tuvieron desperdicio.

El enfado y la catalogación de “machista” a nuestro protagonista también aparecieron:

– “Machote, si tanto te molestan, ya sabes. Friégalos tú, o te crees que eso es solo cosa de uno” (MALA)
– “Friégalos tú, con esa lengua de estropajo que tienes” (VF)
– “Le va a contestar ‘quiero el divorcio’” (PG)

El tema del reparto de tareas también tuvo sus defensores:

– “¡A medias, querido!” (FPG)
– “Como la carga repartida es más llevadera, estabas mejor ayudando un poco” (SS)
– “A partes iguales; tú friegas y yo recojo” (MA)

Como vemos, aunque en menor número, los comentarios de la página también asumieron un machismo latente en nuestro protagonista masculino.

¿Cómo habrán salido los comentarios en Instagram? ¡Veámoslo!…

Comentarios de Instagram

En Instagram, aunque es una red social más orientada hacia la exhibición de imágenes, tampoco mis seguidores se quedaron callados.

Hubo enfados ante la frase del chico de “…vete a fregar los cacharros”:

– “Venga… chaaaoooo bambino” (@rosacundins)
– “Y tú vete a buscar un cerebro” (@helena.rodriguez.566)
– “Hasta luego, cocodrilo” (@titosbel)

También el contraataque tuvo sus partidarios:

– “¿Tú no tienes manos?” (@concepcionchicharro)
– “¿Hay algo que te impida fregarlos tú?” (@juanegf)
– “Ok, mientras tú planchas la ropa” (@carmen.bouzas)

Se palpaba en el ambiente que el chico no se había lucido a la hora de ganar amigos entre la gente de Facebook y de Instagram. Menos mal que era parte de una imagen plana. Si llega a ser real, ¡me lo linchan!

Aquí se terminó la primera parte del experimento. Con los resultados esperados, he de decir.

Pero faltaba la segunda

La segunda parte del experimento

Lo prometido fue deuda y, como ya había anunciado yo con la aparición de la primera imagen, la viñeta completa apareció 24 horas después de la primera, cuando ya muchas personas se habían animado a comentar.

La acompañé del siguiente texto:

Mil gracias por vuestra participación en el experimento de ayer. Se os ocurrieron temas e ideas fantásticas (que comentaré pronto en mi blog). Aquí está la viñeta de ayer completa, lo que permite entenderla. ¿Os la esperabais así?

La viñeta con toda la información que permitía entender la frase aislada del varón (costillo) a la mujer (costilla) fue esta:

Esta viñeta completa añadía mucha información útil (yo diría que esencial) a la viñeta con información parcial del principio, y la situaba en su justo término.

Probablemente nadie de los que se animaron a comentar pensaron en esta escena, aunque muchos se aproximaron bastante. ¡Da gusto que mis amigos y seguidores utilicen tan bien sus neuronas!

Aquí les cuento algunas frases destacadas…

Comentarios en mi perfil de Facebook

Una vez desvelado el misterio, en mi perfil de Facebook algunas personas se animaron a comentar, lo cual es de agradecer.

Un cierto escepticismo se detectaba en algunas respuestas. Hacía ver que no se creían la situación idílica que describía la segunda imagen. Ejemplos de esto fueron:

– “Jajajaja! Ni de coña sería así… Algún rifirrafe habría” (NRG)
– “Curioso. Pero en la vida real no es así” (SFF)
– “Así debería ser, pero… nuestros ojos no lo van a ver. Ojalá, pero es difícil” (MLF)
– “Eso me lo imaginaría en el mundo perfecto que intentamos hacer con nuestros hijos, pero aún queda bastante” (AG)

Otros asentían y verbalizaban su deseo de que así debería de ser:

– “Claro, si nos hubieran educado así, igual a costillo que a costilla, igual sería así” (MF)
– “Lo que aún me parece raro es que no se vea como algo normal” (VAAG)
– “Como tiene que ser” (JMAV)

Algunos se arrepintieron del arranque emocional que tuvieron ante la primera viñeta:

– “Y yo tratándolo como un ‘cacharro’” (RMMF)
– “Jaja, que distinta la conversación de lo que yo imaginé” (TAV)

E incluso una persona pasó al contraataque y se metió con costilla:

– “…la mujer está siendo egoísta. Prefiere que se moje costillo. Él es más noble, que para que no se moje costilla la baja él” (MGA)

Parece que muy pocos se esperaban el desenlace del modo en que al final tuvo lugar. Y un indicador indirecto de esto es el menor número de comentarios que suscitó esta segunda viñeta.

En la página de Facebook también la actividad fue menor, pero hubo cosas destacables…

Comentarios en la página de Facebook

Las pocas personas que se animaron a comentar en la página aportaron dos conceptos interesantes.

Por un lado, la sorpresa causada por el desenlace de los acontecimientos, lo que refleja que su mente había ido por otros derroteros. No cuesta mucho hipotetizar que la idea de machismo y el enfado estarían, sin duda, presentes tras ver la primera viñeta. Fueron estos comentarios:

– “No la esperaba así” (TGR)
– “En absoluto esperaba que fuese así la conversación” (VF)

Incluso esta última persona que comentó, VF, dijo que “me siento mal por mis malos pensamientos; estamos a la defensiva la mayoría de las veces”. ¡Muy acertado!

Por otro lado, una persona entró un poco en el tema de fondo de la manipulación y la utilización interesada de otras personas:

– “Otro ejemplo del error de sacar las cosas de contexto y no indagar en la historia completa antes de juzgarlo. Un instrumento muy utilizado por las webs para generar clickbait o para entregar una idea específica, generalmente una milonga amarillista, para los que leen solo los titulares” (SS)

Poca participación, pero asentirá conmigo, amable lector, de gran calidad.

Veamos qué pasó en Instagram…

Comentarios de Instagram

En mi cuenta de Instagram hubo cuatro comentarios.

Tres de ellos revelaron lo inesperado del giro de los acontecimientos:

– “Nooo” (@esme_1977)
– “Nooo, es muy ñoña” (@13asturias)
– “Jajaja qué bueno! No me esperaba la viñeta así, la verdad” (@_mamayi)

Y el otro comentario estuvo apreciativo del experimento:

– “Muy inteligente” (@juanegf)

Poco material para valorar, pero la realidad es que el desenlace del experimento cogió a todo el mundo con el pie cambiado.

Reflejo fiel de que la mentalidad dominante no es la conciliación y la reflexión ante frases incompletas (recordemos los puntos suspensivos y la advertencia de que era un experimento). La mentalidad dominante está muy condicionada por las ideas que machaconamente se repiten, sobre todo en los medios de comunicación.

Porque en la realidad diaria no las vivimos con tanta frecuencia, ya que si así fuera a nadie le habría parecido realista la segunda viñeta.

Vamos a reflexionar un poco más en profundidad sobre todos los aspectos de este modesto experimento que no pretende nada más que entretener y darle un poco a las neuronas…

Mis reflexiones

Ya estamos cerca del final de la entrada.

Pero ya que ha llegado hasta aquí, terminemos, amable y paciente lector, con unas reflexiones acerca de mi experimento en redes sociales que le he estado contando…

Primera parte del experimento

La primera parte del experimento, lo que mostré en la primera viñeta en la que solamente hablaba el hombre, tenía dos intenciones:

1.- Proporcionar una información sesgada y parcial, cosa que no permite captar todo lo que transcurre en la escena. Es como si en el escenario de un teatro sólo hay encendido un foco que apunta a una zona determinada. El resto del escenario está oscuro y, pase lo que pase en él, no podremos ser conscientes de ello.

2.- Dar información que apelase a la parte emocional del cerebro y no al raciocinio, para forzar una reacción rápida y rebosante de emotividad, que suele estar de acuerdo con la cultura reinante en el momento. Esta apelación a la víscera es algo por desgracia muy frecuente en nuestros días. Utilicé el tema del machismo y de las labores del hogar.

El uso de información sesgada y parcial y la utilización de información que busca una respuesta emocional son trucos que están a la orden del día en nuestra sociedad.

Conducen indefectiblemente a la manipulación, tema muy interesante y actual, del que hablaré más a menudo en este blog. Y casi siempre nos hacen caer en la trampa. Porque vivimos demasiado deprisa.

Las prisas no son buenas para nada, y para intentar pensar con claridad, mucho menos. Pensar no debe ser un acto reflejo. Pensar requiere esfuerzo neuronal, manejo de la memoria y elaboración de asociaciones de ideas.

Segunda parte del experimento

En la segunda parte del experimento, con el giro de los acontecimientos que mostró, lo que he querido ilustrar es una realidad doble:

1.- La tendencia que tenemos a juzgar la realidad en base a ciertos valores y modas que nos pueden venir impuestos del exterior, de los medios de comunicación y que conforman la mentalidad dominante en cada momento.

2.- La necesidad de parar, respirar, pensar, evocar, contextualizar y luego formarse una opinión sobre la realidad en cada uno de sus aspectos.

Viendo la viñeta completa, todas aquellas personas que se habían lanzado a la piscina a comentar a lomos de su emoción instantánea, al ver el contenido se dieron cuenta de que la escena que ellos habían completado en su imaginación y la escena real no tenían nada que ver (o, en algunos casos, tenían poco).

El desconocimiento de la realidad global les llevó a rellenar esas lagunas con sus pensamientos. Y en esos pensamientos se palpaban ciertos modos de razonar que son un fiel reflejo del ambiente y de los valores culturales en los que estamos metidos.

Con todo esto, el resultado del experimento fue muy positivo, al menos para mí…

Resultados del experimento

Para los que vieron ambas imágenes el experimento también resultó interesante. Nadie ha comentado haberse sentido engañado.

Y creo que la mayoría de las personas que vieron ambas fotos se pararon a reflexionar y se dieron cuenta de la intención que tenía el autor (verbigracia, yo).

Yo busqué activamente que la gente comentase. Porque era un experimento. Pero en la vida real no ha de lanzarse usted a la piscina con tanta rapidez. Tenga en cuenta estos tres aspectos:

1.- No hay obligación de opinar de todos los temas: Aunque los personajes que salen en las tertulias televisivas y radiofónicas opinan acerca de cualquier cosa (lo que es reflejo de que son unos ignorantes esféricos que no saben de nada y no tienen ninguna vergüenza en mostrar su ignorancia -previo paso por caja, por supuesto-) es imposible saber de todo. No ha de tener usted miedo a reconocer su ignorancia en aspectos determinados, modulando su opinión en base a esta carencia de conocimiento. A esto se le llama prudencia.

2.- No hay que apresurarse en los juicios de valor. Los procesos de comprensión, reflexión, contextualización y elaboración de nuestra respuesta racional consumen tiempo. Tiempo que le da ocasión al cerebro para formarse una idea mejor que la que el bote pronto le sugería, y que permite valorar con calma las intenciones de los demás y nuestros propios sesgos o ideas prefijadas.

3.- Hay que tener suficiente información para formarse una opinión. Cuando tiene poca información no es bueno formarse juicios de valor apresurados. Estos juicios de valor estarán teñidos de emotividad y estarán muy influenciados por el ambiente cultural en el que usted se mueva, con lo que tienen muchas papeletas de conducirle al error.

No le entretengo más. Terminamos…

Conclusión

Habiendo llegado hasta aquí en la lectura, terminemos con una enseñanza: cuando lea usted noticias en el periódico o en Internet, o cuando esté viendo la televisión, con ese ritmo y esa saturación informativa que han ido aumentando enormemente con el transcurso de los años, detenga sus reacciones emocionales instantáneas y piense y recapitule acerca de qué sabe y qué piensa usted del tema concreto.

Lo ideal sería hacerlo con calma, con papel y lápiz, pero se puede hacer mentalmente.

Con ello conseguirá darse cuenta de la cantidad y calidad de lo que conoce del tema, para hacerse una idea de la calidad de su opinión al respecto. Es la imprescindible labor de contextualizar, arte que cada vez se va perdiendo más.

A partir de ahí, que cada persona piense como quiera y haga lo que quiera y, por supuesto, opine lo que le venga en gana.

Pero si al reaccionar de forma apresurada a lomos de la emoción usted se da cuenta que falla más que una escopeta de feria, recuerde esta reflexión de las dos viñetas.

¡Y no deje que le manipulen!

Por cierto ¿cree usted que le estoy manipulando yo con el contenido de esta entrada? Jejeje. Piense, piense…

¡Hasta la próxima!

Categorías: Coaching

Doctor Daniel González

Médico - Coach - Blogger - YouTuber - Divulgador - Escritor Soy un oncólogo que, como faceta adicional a mis perfiles de médico consultor y de coach, me he empeñado en divulgar contenidos de salud de una forma entendible, útil y práctica para que por medio del conocimiento actualizado y riguroso todos seamos capaces de convertirnos en los mejores cuidadores de nuestra propia salud.

8 commentarios

Conchita Ch. Villar · octubre 13, 2019 a las 8:42 pm

No me llegó la segunda viñeta y viéndola ahora, me disculpo ante el pobre «Costillo», aunque me parece una situación muy «utópica»…De todos modos, le pido disculpas a Costillo por mi airada contestación.😱

    Doctor Daniel González · octubre 13, 2019 a las 9:41 pm

    Costillo no se lo tendrá en cuenta, Conchita.
    Como puede leer en el texto, le ha pasado más veces.

    Tere Gutierrez Rodriguez · octubre 23, 2019 a las 10:22 pm

    Yo si creo que hay manipulación.Ella le echa morro.Podia llevar ella el paraguas.

Mariela Lopera · octubre 14, 2019 a las 1:25 am

Conclusión, cuente hasta 10 antes de responder a una incitación! No falla.

Ariane · octubre 14, 2019 a las 4:54 pm

Me ha encantado su experimento y las conclusiones derivadas del mismo. Me ha encantado la entrada. Qué bien que haya personas como usted que realicen trabajos con rigor y los divulguen con tanta profesionalidad y un poquito de humanidad, tratando de hacernos parar y reflexionar, para así poder profundizar y superar los sesgos tantas veces infundados. En definitiva, enhorabuena por su labor una vez más y por poner un poco de cordura ante a veces tanta des-in-formación. Muchas gracias. Un saludo.

    Doctor Daniel González · octubre 15, 2019 a las 7:47 am

    Gracias a usted, Ariane, por leer la entrada y animarse a comentarla, y también por sus amables palabras.
    Me alegro de que le haya gustado el contenido.
    Un cordial saludo.

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